Complemento eterno

El hombre de la orquidea

Aunque no esté a tu lado con mi cuerpo,

mi espíritu a tu lado siempre vuela,

en tu mente, en tu pecho, en tu recuerdo,

mi presencia contigo nunca cela.

 

Tú habitas en mi ser, Dunia amada,

como parte de mí, con dulce arrullo,

mi amor por ti no cabe en esta vida,

y en cada sueño tuyo, yo me hundo.

 

Cuando la sombra oscura te visita,

y el camino se vuelve incierto, frío,

mi aliento es llama que nunca se quita,

mi fe es faro, tu constante río.

 

El amor verdadero es sangre viva,

que a la herida llega sin ser llamada,

y en el dolor, su fuerza altiva,

yergue el alma, sana la jornada.

 

No importa el tiempo, la distancia o el viento,

si el cuerpo ausente, el alma acompaña,

porque en la unión hay un sentimiento

que ni la ausencia ni el miedo empaña.

 

Eres mi complemento, mi alegría,

mi refugio, mi fuerza y mi consuelo,

en la tormenta, en noche o en día,

mi amor por ti es siempre un anhelo.

 

Así, aunque lejos, nunca estás sola,

mi voz te abraza, mi luz te guía,

en cada paso, en cada ola,

mi amor es puente, es compañía.

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Comentarios +

Comentarios1

  • alicia perez hernandez

    Así, aunque lejos, nunca estás sola,
    mi voz te abraza, mi luz te guía,
    en cada paso, en cada ola,
    mi amor es puente, es compañía.
    .....
    Así debe ser en el amo de una pareja, complementarse, sentir ese abrazo, la compañía mutua, ser siempre el puente que los una y los guíe a seguir amándose. Saludos y abrazos fraternales poeta, Edgardo



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