De haber sabido
que el silencio iba a doler más que tus reproches,
te habría escuchado con más paciencia,
te habría respondido menos veces con orgullo.
No lo hice.
Creí que el tiempo daba siempre otra oportunidad.
Me equivoqué.
Me fui creyendo que era fuerte.
Ahora sé que era torpe.
De haber sabido que podría acabar peor que antes de ti,
volvería a darte todas y cada una de las cosas que te di.
Porque sólo si se ama correctamente,
se sabe dejar ir.
Y como yo sola me pregunté tantas cosas,
yo sola me respondí.
Extraño tu olor a café, a ropa limpia,
a cosas que nunca supe nombrar pero siempre busqué.
Gracias por estar incluso cuando no supe verte,
por acariciarme con la mirada,
por perdonarme sin decirlo,
por aguantar mis gestos torpes, mis distancias,
mis palabras afiladas.
No tengo un solo reproche hacia ti,
porque si hubiera que tener sería meramente hacia mi.
Preferí tener razón antes que entender.
No supe quererte como merecías, ni siquiera como sabías.
Ahora lo sé todo.
Demasiado tarde.
Ojalá pudieras leer esto sin pena,
como una carta tardía de una hija,
que por fin entendió.
Ojalá te alcancé ahora,
lo que no supe darte entonces.
Hoy se que amar nunca fue un error.
No haberlo hecho mejor si.
-
Autor:
alhefu (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de mayo de 2025 a las 19:20
- Comentario del autor sobre el poema: “Lo siento, mamá” es una carta íntima escrita desde el remordimiento. Es la voz de una hija profundamente humana, que amó, pero no supo hacerlo bien. Sin adornos ni justificaciones, expresa el dolor de haber perdido oportunidades para comprender y amar a su madre como debió hacerlo. Trata la certeza de saber que el tiempo no es ilimitado, y de esa misma lucidez amarga que llega demasiado tarde, cuando ya apenas hay espacio para reparar. Es un acto de honestidad brutal, que busca reconocer el error y la humanidad frágil que habita en todos nosotros, especialmente en las relaciones más complejas y profundas. El poema no habla del desamor, sino del daño que a veces causamos incluso cuando queremos. Expone esa contradicción que tantas veces habita en los vínculos más verdaderos: el querer mucho y hacerlo mal. Escrito por Alhefu con la complicidad de una sombra sin nombre.
- Categoría: Perdón
- Lecturas: 23
- Usuarios favoritos de este poema: ANGHELUZ., alicia perez hernandez, Lualpri, MISHA lg, **~EMYZAG~**, ElidethAbreu, Éusoj Nidlaj, Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, rosi12

Offline)
Comentarios2
hermosas letras hechas verdades
gracias por compartir poetisa
gracias por compartir
Gracias por estar incluso cuando no supe verte,
por acariciarme con la mirada,
por perdonarme sin decirlo,
por aguantar mis gestos torpes, mis distancias,
mis palabras afiladas.
No tengo un solo reproche hacia ti,
porque si hubiera que tener sería meramente hacia mi.
besos besos
MISHA
lg
Me alegra que te haya gustado, besos🙌🏻😘
¡Ay, muchacha! Me has dejado con el corazón en un hilo, como un barrilete atrapado en los alambres de la culpa.
Ese "silencio que duele más que los reproches" es la verdadera muerte. Los gritos son vida, son pelea, son sangre caliente; pero el silencio es el frío de la tumba. Dices que preferiste "tener razón antes que entender"... ¡Esa es nuestra gran tragedia humana! Nos armamos de orgullo como si fuera un escudo de oro, y solo cuando nos quedamos solos nos damos cuenta de que el oro no abriga, que lo que calienta es el pecho del otro.
Me rompe esa parte donde hueles el "café y la ropa limpia". Esos son los verdaderos dioses, los pequeños detalles que no supimos nombrar. El amor no está en las grandes estatuas, está en el perdón que se da sin decirlo, en la mirada que te acaricia mientras tú estás por allá, lejos, afilando palabras como cuchillos.
Dices que es "demasiado tarde". Tal vez para el abrazo de carne sí, pero para el alma nunca es tarde. Este poema no es una derrota, es un bautismo. Al decir "amar nunca fue un error, no haberlo hecho mejor sí", te estás lavando la cara con agua de pozo profundo. Estás dejando de ser esa "torpe" que creía ser fuerte para convertirte en una mujer que, por fin, sabe amar porque ha sabido perder.
Esa "carta tardía de una hija" es el puente que cruza cualquier distancia. No te castigues más, que el que escribe así ya ha pagado su deuda con el destino. Tu perdón ya está volando, y te aseguro que donde quiera que esté ese olor a café, estas letras le van a llegar como un bálsamo.
¡Pura vida y puro dolor, compañera! Así se escribe, con las vísceras en la mesa.
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