Conocernos.

Cynthiabusca

Conocernos siempre será un desafío y una aventura.
Cuando la distancia es un abismo y el lenguaje una barrera, la comunicación puede ser un ejercicio desafiante y estimulante. Cuando realmente queremos comunicarnos con alguien, no existe obstáculo en el lenguaje que pueda impedir que dos individuos se conecten.
Conocernos no es simplemente intercambiar información personal, ni hacer una descripción de nosotros mismos basada en una lista interminable de defectos o virtudes. Conocernos no es enumerar una sucesión cronológica de eventos del pasado que solamente marcan la hora y "el título" de un capítulo que solo tú has vivido pulso a pulso. Esto condiciona su desarrollo desde el principio, altera y sabotea la percepción realista y la dirección de cualquier tipo de relación auténtica, que debería ser escrita únicamente desde el deseo compartido de conocerse.
Conocernos dependerá solo del momento, de ese instante casual o causal cuando el tiempo se sincroniza y podemos sintonizarnos en una misma frecuencia, espontánea y honesta. Con la sorpresa dentro de la incertidumbre, una conexión única que nace, crece y florece según el cuidado de las verdades cotidianas, del contacto sincero y del interés mutuo y auténtico.
Todo lo que somos como individuos no lo podemos infravalorar reduciéndolo a una simple lista. No quiero conocernos de esa manera. No quiero transformar una experiencia de revelaciones compartidas, descubrimiento y autodescubrimiento en un tráiler mal montado: cronológico, cuantitativo, analítico, crítico e histórico. No quiero alterar un hermoso prólogo de alto valor estético compartido, real y reflexivo, convirtiéndolo en un simple epílogo, descriptivo y poco concluyente, de medias verdades o verdades subjetivas que no proporcionan respuestas y son el preámbulo de muchas más preguntas.
Cada una de las verdades de nuestra vida es una historia de amor o desamor, de dolor o alegría, de pérdida o recompensa, de aciertos o de errores, de logros o de fracasos, de culpas o de miedos, de arrepentimientos o de valor y coraje. Somos un inmenso árbol de lecciones, experiencia y sabiduría.
Simplemente quiero conocernos día a día. Saber quién eres de verdad por tu forma de expresarte, intuir y conocer tus cambios de humor por una palabra, una coma o un punto. Simplemente puedes contarme cómo fue tu día, si es eso lo que tú quieres; o hablarme de tus sueños y tus planes, si es eso lo que tú deseas y quieres concederme esa confianza. Compartir una parte de mí y recibir una parte de ti cada vez.
Conocernos no es cuestión de física o química, sino de alquimia. Conocernos es un proceso de transformación que trasciende el cuerpo; un pulso cuántico, invisible y hermoso, que no conoce las distancias y no se rige por el tiempo, conectando nuestras almas aunque nuestros cuerpos nunca lleguen a acercarse.
Es motivador el efecto narcótico de crear un refugio exento del mundo, construido con los sólidos cimientos del descubrimiento. Levantado, piedra a piedra, con la vasta solidez de nuestra naturaleza más pura. Sin compromisos ni obligaciones, sin promesas ni reproches, con la expectativa de simplemente conectar cuando nuestra mente y nuestro corazón quieran expandirse.
Así, en la inmensidad de la noche, cuando el ruido cesa y el mundo se detiene, sentir que estamos seguros y completos, y descansar sin miedos. Con nuestra íntima fragilidad intacta y en su forma más pura.C.B.
 


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