PINTURA DE AGUA

Hernán Mejía Silva

Acariciaba la pared de agua,

ternura implícita,

melancolía guardada,

escuchaba solícita…

era ilusión de cristal.

 

En su tacto fluía la tregua,

el lienzo nunca dijo tanto,

lejos del delirio y del llanto,

el corazón es un manantial,

pletórico, hermoso y brutal.

 



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