Risas, zanahorias y miel

Áspero

Entre risas y zanahorias hubo complicidad abrumadora.

Miradas tiernas envueltas en mi ropa.

Caricias cálidas me rompieron la piel.

Efímera auténtica confianza bajo sábanas y almohadas.

 

Agua dulce refrescante con sabor a miel.

 

Pero no bebí. No me hizo falta beber.

Con saber que había agua pude calmar mi sed.

 

Dormí con la mente en calma y junto a la calma desperté.

No hubo beso ni pecado, pero de todas formas pequé.

 

Vida nueva. Viejo sabio.

Amar en el delirio de un naufragio.

Ver métrica de este poema
Comentarios +

Comentarios1

  • Salvador Santoyo Sánchez

    Quiero entender que no sucumbiste a la tentación? o, sí ?

    Saludos poeta ÁSPERO



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.