Diavoluz

Amante ausente


¿Cuántos Hombres enamoradas han desafiado
las tinieblas de la noche, y marchando contra sus deberes,
arrastrando su honor por el barro,
han ido a buscar a la mujer de su alma,
la que ellos hubieran querido desposar?
No soy sino uno más.
Vengo sin vergüenza a golpear en la puerta de tu corazón.
Ábrela para que yo entre, o hazme apuñalar
Para al menos morir entre tus brazos.



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