Décima VIII

Valentin Von Harnicsh

En la delgada línea que separa tus carnosos labios

Hay un tesoro blanquecino que brilla como el mármol,

Un rojo colibrí que húmedo busca mi néctar chupar,

Una oscuridad cálida que enciende los imaginarios del deseo

Y los recuerdos de la primera noche contemplando el mar,

Salado y dulce, pero tosco y apasionante es el sabor completo

La aspereza y el toque de seda, contradictorios encantos del carmesí

Vino caliente y burbujeante servido en esa copa de terciopelo

Que apuro con sed y nunca quedo plenamente satisfecho

Ora libarle que me embriaga, ora beberlo suave que muero.

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