Cenizas, hogar perdido

de la Flor Ruiz

Todo lo amado se hizo vapor,
El fuego hambriento lo devoró.
Quedan cenizas, sombras, dolor,
En un silencio que es puro ardor.
Las paredes gritan en su calcinación,
Memorias quemadas, piel que se va.
Un eco triste, la nada y más,
Nada que arrulle el desolador temblor.
Sólo el humo queda, triste testigo,
De un hogar perdido en un cruel destino.
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