Hoy añoro el silencio
de las tardes tranquilas,
y aquel tiempo de infancia
en la aldea perdida.
Fueron años sin nombre
con el llanto y la risa
que mezclaban las gentes
en sus cosas sencillas.
Y vivimos amando
el trabajo y la vida,
el estudio y los juegos,
todo ello en familia.
Pero el mundo de ensueño
se quedó en utopía
y perdimos la magia
de leer en sus líneas.
Hoy nos queda el recuerdo,
la resaca vencida,
y aquel néctar sublime
que llegaba a la orilla.
Y temblaban los ojos
y hasta el alma sentía,
que vibraban las cuerdas
de algún arpa dormida.
Hoy añoro el silencio
de esa edad y sus días,
y la mano sublime
que me daba caricias.
A ti, madre este beso,
de manera sencilla,
recordando tu cara,
entrañable y querida.
Rafael Sánchez Ortega ©
19/08/24
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Autor:
Pyck05 (
Offline) - Publicado: 21 de agosto de 2024 a las 04:51
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 21
- Usuarios favoritos de este poema: jvnavarro, Antonio Pais, Francisco Javier G. Aguado 😉, Señera, Mauro Enrique Lopez Z., MISHA lg, Texi, WandaAngel, BALGAL

Offline)
Comentarios4
Hermosos recuerdos con una dedicatoria final muy especial
Un saludo
preciosas letras poeta
gracias por compartir tus bellos recuerdos
Hoy añoro el silencio
de esa edad y sus días,
y la mano sublime
que me daba caricias.
A ti, madre este beso,
de manera sencilla,
recordando tu cara,
entrañable y querida.
besos besos
MISHA
lg
jvnavarro y Misha, gracias por vuestras palabras.
Saludos y abrazos.
Nostalgico y muy hermoso!
Gracias Antonio.
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