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No, el tiempo no es la pastilla mágica
contra el error original de la humanidad.
Como tampoco es la nanotecnología biogenética
aplicada o el zen-coaching en bici
y su puta madre el PIN de la felicidad esquiva.
Pues somos la tozuda y torpe razón
que justifica el imperio de la roca.
El infatigable isótropo que husmea
alquimias bajo la almohada
versus el frío antídoto darwiniano.
Y es que el hombre precisa de señales
ajenas y embaucadoras:
Como una cinematográfica aurora violeta
al anochecer, que trasgreda
todo el hielo del mundo;
el eco de una guitarra eléctrica
en modo himno rabioso, capaz
de dilatar la sangre y calentarla
a temperaturas incómodas para cualquier hábitat
hostil a la luz y la vida.
Pero tampoco hay que subestimar el doble filo
de estos estimulantes emocionales.
Porque ya sabemos que la mente humana
es adicta a alimentar, a patentar epístolas marcianas
donde solo hay una rave de luciérnagas,
y pequeños armagedones que utiliza la naturaleza
para renovar el frágil orgullo de la jungla,
para que las asustadas y/o ambiciosas bestias se sientan en la necesidad
de engendrar más asustadas y/o ambiciosas bestias
que perpetúen la teleserie.
La chula arquitectura social
con sus pirámides de prorrogada estupidez
y sus áticos skyline que irritan los genitales
de las nubes y los ángeles proletarios...
Así los romanos modernizaron el planeta
pero crucificaron al genoma base de los sueños.
Así los alemanes y los japoneses
son tan perfectos, pero un día otros alemanes
y otros japoneses decapitaron de un tajo
el corazón del mundo.
Así los yankis clavaron su bandera en la luna,
pero necesitan todo el ruido y el plomo
del séptimo de caballería bajo el retrete.
Así los comunistas en su derroche de roja utopía
calcinaron el horizonte verde del pueblo.
Y así Einstein fumó de la hierba de Dios
pero despertó el infierno en cuatro dimensiones,
y ni siquiera pudo descubrir
por qué a estas alturas el Gran Crupier aún admite apuestas
o por qué el mejor amigo del hombre
siempre será ese peludo y cuadrúpedo ser,
llamado, de manera ciertamente simple
y poco imaginativa, "perro"
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Autor:
Luis libra (Luis Muñiz) (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de agosto de 2024 a las 09:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 23
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Carlos Armijo Rosas ✒️, Vogelfrei, Tito Rod, Tommy Duque

Offline)
Comentarios1
Cuesta ser optimista la verdad,
estamos cundidos de semáforos
en rojo y no hay manera,
como si casi todos fuéramos
daltónicos
Creo que dejé de ser optimista en los años 80 ... y porque le daba mucho a la cerveza (- : Un abrazo, Tito.
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