DE LA ESPINA A LA ROSA

Carlos Justino Caballero

 

De esos labios se escuchó un silencio de espina.

 

No supieron gritar la gloria de la rosa,

que, aunque efímera, cambiaría el destino.

 

Después, espacio y tiempo separarían

a la espina de la rosa y al grito del silencio.

Pero no hubo olvidos ni lamentos

en los lapsos sucesivos

del inexorable transcurrir de la existencia.

 

Sólo senderos diferentes que eludieron lo prohibido.

Sólo quedó la certeza de lo inevitable.

 

Comentarios +

Comentarios1

  • Amalia Lateano

    Poeta hermosas letras de amor poeta

    gracias por compartir me gustaría que me comentes.

    • Carlos Justino Caballero

      Muchas gracias, poeta! A veces son pocos mis comentarios debido a una maculopatía que me dificulta la visión, pero lo hare...



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