Soneto II

David Galán Parro

Es hambre universal de ser amado

 

lo que me elige, me acecha y golpea;

 

es el hambre que siempre en mí desea

 

al esclavo amante nunca saciado.

 

 

Contra él no hay ningún hombre en el pasado

 

ninguno a la intemperie o en cueva o aldea,

 

ninguno en regio palacio que sea

 

alma esquiva de su poder alado.

 

 

Y al no ser más que ningún precedente

 

así yo habré de amarte, sin promesa

 

huera, ni artificio, ni don de gente

 

 

¡Qué convoquen los románticos esa

 

pretenciosa aspiración insolente

 

de la que reniego y nunca fui presa!

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