Nuestras almas y el ocaso

Melver

Cuando la noche apremie se que mi alma se quedará en el ocaso, ese mismo que veía en tus ojos.
Y mi cuerpo, fiel esclavo de tus sábanas
Dormirá tiritando y  buscando refugio en tu cabello
Dejando de lado el pecado y disfrutando solo del tacto de tu piel con la mía.

Esa noche, tus lunas encajaron perfectamente con mis estrellas.

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Comentarios1

  • jvnavarro

    Me ha gustado, un saludo y bienvenido



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