Piedras preciosas,
del mar del ágata,
son los cristales aguamarina
que, transparentes como las lágrimas
dan, de sus ojos,
miradas cándidas.
Y de los párpados
y las pestañas
surgen glaciares contemplaciones
que hielan tanto más que la escarcha,
a veces duelen
y a veces matan.
Esos joyeles,
verde esmeralda,
son los adornos que resplandecen
sobre su rostro de ondina pálida.
¡Verdes delirios,
dadme esperanza!
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Autor:
Raúl Carreras (
Offline) - Publicado: 23 de febrero de 2024 a las 09:07
- Categoría: Amor
- Lecturas: 24
- Usuarios favoritos de este poema: Mercedes Bou Ibáñez, Martha patricia B, Classman, alicia perez hernandez, Miguel Ángel Miguélez, Mª Pilar Luna Calvo

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