MUJER

ENRIQUE HORNA

Te abrazare esta tarde en silencio
como si nada importara
íntimamente solos
rendidos al paso del tiempo.
 
La jungla ya no asusta
los destellos del espejismo
quedaron atrás.
 
Las ropas nuevas se volvieron harapos
los sueños se ríen un instante de Julio.
 
Te besare en lo invisible
en la recóndita luz
que no se ve
pero estremece.
 
Todas las risas volvieron
a jugar con nosotros
como en los días de patios y flores.
 
Ya no hay angustia en esta hora
el sol se está acostando
el viento camina erguido
los caminos se callan
para recibir a la luna.
 
Te voy acariciar siempre
en cada poro de la noche
en la piel del sigilo
en la lagrima del rocío.
 
Te beberé en el aliento de la lluvia
en cada visita de la lejanía
en la plegaria del mañana
en cada suspiro del corazón mío.
 
EH
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