Ebriedad No. 1

Andrómeda Straussman

Ebriedad No. 1.

Son cada vez más las cosas que se quedan en mi cabeza
cada lugar, cada beso, cada amigo
las charlas, el dolor, el llanto
lo que se queda en un vaso de cerveza
en un cigarro, quizá en dos
en las discusiones, en el dolor del cambio

Se quedan ahí
en la boca seca a costa de la adrenalina
en los sentimientos de cruda moral
sentimientos
a veces tan potentes como para dejar de hacerlo ya
quisiera una mente que de todo se olvida y no vuelve a regresar
pero en mi memoria nada se va

Son cada vez más las cosas que se quedan en mi cabeza
se quedan ahí
en cada palabra que ha salido desde el fondo de mi alma sin pensar
otras tantas del fondo de mi enojo sin cesar

Rastros de soledad,
miedo, desesperación
pensar en un “ya no estás”
rastros de abandono
de inseguridad

Son cada vez más las cosas que se quedan en mi cabeza
todo se queda ahí, guardado, desgastando
desgastando lo que está bien
pudriéndome en vicios
viendo lejos la virtud
queriendo mejorar

Se quedan ahí
haciendo daño a lo que amamos
haciéndome daño
te dañe y me daña saberlo
pago el mal rato que te hice pasar
¿cuántas noches más tengo que pasar con la soledad?

Mentiras, verdad
¿cuánta diferencia hay entre ambos?
¿cuán importante eso es para mis sentidos sonámbulos?
debería no importar nada
me duelen los huesos, me duele el alma
estoy sin salida, sin opciones
y con tu perdón insuficienciente para mis malos sabores

Insaciable mi mente es,
aún no entiende que estamos bien
se daña a sí misma
me daña en esta noche tan fría
me torturo con todos mis actos sombríos
me ata el pasado,
el presente me recuerda porque ante tu nombre sonrío

Me hundo en los pliegues profundos de la cama
la cama de momento está en llamas
cuando se recuestan esas llamadas
de enojo, ira y descontrol
aún recuerdo el momento en que dijiste que me amabas

Todo se queda en ni mente
que termine la tortura
dije tantas cosas mal
¿por qué no se va?
se queda atorado en la garganta a punto de estallar

Disculpa mi ebriedad
no dejo de beber las duras penas que matan
busco las ataduras que me liberan
las llamo

¡Que vengan!
¡que vengan esos buenos recuerdos!
¡que venga nuestro primer beso!
ayúdame, porque no puedo.

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