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Allen Andree

Dentro de clepsidras de humo

Callados llevamos nuestra barca

Imaginamos una respuesta que habita dentro

Se solicita escribir las preguntas

Qué sería sí

De qué debo de enterarme

Algunos llevan en las manos el castigo incógnito

Las formas se acompasan llevando candelabros

Llegar tarde a la vida

No corresponder excusas

El desarrollo del hábito

Criar caballos para que lleven las riendas progresivamente

No es lo mismo un fruto marchito que podrido

Hay un silencio en quien guarda costumbres satisfechas

Quizá la mirada de los niños sea piedra de salvación

Quizá sentir la gravedad bajo el agua funja como reacción

No dejamos de conocer

Como tampoco dejamos de sernos conocidos

Se eterniza la llave que proteje el olvido

Y no tener un plan es no saber un poco del ahora o del mañana

Nos acercamos al brillo de los otros

Y nuestra medalla exige ser definida

Qué gramaje o qué definición

No sabemos qué conecta con todo el sufrimiento

Piedra angular que desgasta los puntos de vista

Si mordemos del fruto ya no solo es una fruta

Si tocamos fondo quizá atendamos al reclamo de la vida

No estar en el lugar correcto 

No sentir identidad

Estrellarse en paredes o en pura frustración

Luego es el despertar

Luego las clepsidras narran cómo su interior es infinito

Pero que siempre dependera del hombre

Siempre dependerá de su mano, imaginación o risa

Darle a la vida

A través de las fauces resplandecientes

A través de la fragilidad de quien no está

Seguir intentando ciegamente

Como si fuera la único que intentar

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