Se sintió tan pequeña ante un mundo implacable,
soportando un pesar que volvía inconstante
cada noche su llanto, cual herida voraz,
que borraba del rostro su sonrisa y su paz.
Derrotada en las sombras, sin fuerzas ni aliento,
se entregó por completo al voraz sufrimiento.
Le rogó a un gran silencio que con furia reía,
mientras el alma entera de dolor se hundía.
En la cumbre de un verano la invadió un frío denso,
un invierno del alma, un vacío muy intenso.
Y al llegar la primavera no brotó la ilusión,
pues la tierra era estéril en su gran corazón.
En otoño cayeron sus más fuertes columnas,
cada impacto dejándola a ciegas, a oscuras.
Fue su vida una helada que jamás cedería,
un invierno constante de enero a diciembre.
Decidió no creer en el amor ni un segundo,
por las mil traiciones que le dio este mundo.
Mas entendió con el tiempo que no fue la pasión,
sino gente sin alma, sin fé y sin perdón.
Las heridas doliendo se volvieron legión...
y ese llanto en su vida se volvió su canción.
-
Autor:
Emmy (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de octubre de 2023 a las 10:53
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 21
- Usuarios favoritos de este poema: Dante Cruz Velez, Xanat (Sakalimoni), Lualpri, alicia perez hernandez, José Valverde Yuste

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.