EL PASEO DEL SILENCIO

ARTIN ZÁLEZ

Un hombre triste en harapos descansa en su pobreza.
Sentado en un parque, merienda un trozo de pan con nada
y mira su vida pasar.
Bebe agua de una botella que alguna vez alguien compró
y que él quisiera llenar de aceite, pero no puede.
En su saco, muchas latas vacías
que un día fueron dólares que él nunca vio.
Por su lado, alguien pasa en un taxi feliz
con los bolsillos llenos de paz
y acariciado por el aire acondicionado de sus sueños.
Pero el hombre no se inmuta,
a él solo lo refresca el aire que sube del mar
al sentir como el árbol en silencio le mira.
Y en su espalda, el peso de una mansión muda
de, sabe Dios quién, que para él es invisible.
Con sus puertas y ventanas cerradas, a cal y canto,
la casa calla,
como todas las que adornan un paseo
que casi nadie ya hace, por no mirar a la distancia.
Un hombre triste está sentado frente a mí y no me ve.
Pero yo si le veo y siento una gran pena que no puedo callar.
  • Autor: Artin Zálëz (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 10 de septiembre de 2023 a las 23:54
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema lo escribí un día antes de irme de Cuba. Mientras deambulaba por la calle Paseo. Me dio mucha pena este hombre que pude haber sido yo.
  • Categoría: Triste
  • Lecturas: 5
  • Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.
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Comentarios +

Comentarios1

  • Ingrid Zetterberg B.

    Artin, puedo comprender tu tristeza. Es doloroso ver la pobreza ajena, sobre todo de aquellos que no tienen techo y muy escasa comida les alimenta, quizás son sobras que encontró en la basura. Muy buenas y sentidas tus letras. Un cordial saludo.

    • ARTIN ZÁLEZ

      Querida Ingrid,
      acabo de encontrar tu comentario, mucho tiempo después de que lo escribieras,
      pero quiero que sepas que tus palabras siguen llegando con la misma ternura
      con la que fueron dejadas.

      Gracias por mirar el dolor ajeno con ojos abiertos
      y por reconocer en mis versos a ese hombre que tantos prefieren no ver.
      La compasión que transmites en tu mensaje es un refugio,
      y me recuerda que la poesía solo cumple su destino
      cuando encuentra un corazón capaz de sentirla.

      Gracias, de verdad, por tu lectura generosa y por tu sensibilidad.
      Aunque hayan pasado años, tu gesto sigue vivo.
      Te envío un abrazo lleno de gratitud y luz.



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