Un día se encontró,
se armó de valor y fuertemente se abrazó,
se miró al espejo y simplemente sonrió,
sus ojos brillaron tanto que su cuarto iluminó.
Ese día lo logró,
sabía que podía y nuevamente lo intentó,
sus mejillas sonrojó y los labios se pintó,
se puso su mejor abrigo y a la calle salió.
Aquel día celebró,
su tristeza nuevamente en alegría convirtió,
su presencia a donde iba fuertemente se sintió,
sabía que ahora era lo que siempre soñó.
Ese día comprendió,
su amor lo era todo y de nadie lo buscó,
sus brazos la cubrían y con ellos se abrigó,
su sonrisa lo decía y siempre se notó.
Mi niña es más valiente,
ella ya no se detiene,
lucha cada día por aquello que quiere,
ilumina su camino cuando sabe lo que siente.
KaMel

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