Alberto Escobar

Sí, lo eres.

 

El ascetismo trataba de redimirle del pecado original. Pensaban que el motivo de la caída del hombre no fue el sexo sino la gula; eso le condujo a probar el fruto del Árbol de la ciencia. Con la privación alimentaria, el trabajo diario para olvidar el hambre y la privación del sexo y las comodidades mundanas, el asceta aspiraba a la purificación espiritual, y era esa idea la que le daba fuerzas para soportar la crudeza de la prueba. Entendían que el cuerpo con poco se le mantenía su calor tal y como en el Edén estaban. En algún sentido, me considero asceta.

 

 


Probé el fruto 
del árbol de la ciencia
por gula, solamente...

 

 

 

Eres una ermitaña, abandonada.
Hablas con tu sombra
de todo, de cualquier asunto.
Te retiraste, para verme mejor
con la distancia de los besos. 
Quisiste redimirte de mi pecado
pero fue imposible —el recuerdo
es tan tozudo que ni en la lejanía
de ese nido de amor puedes librarte.
No es que seas ermitaña, en verdad,
es que te has zurcido este andrajo
que llevas puesto como cilicio punzante.
Quieres hacer una cura de amor aquí,
en el desierto más desértico que conoces. 
Te han dicho tus allegados 
que debes librarte de mi presencia,
pero no de la presencia física —que ya
te libraste— sino de la psíquica —esa 
que te tortura cada véspero, cuando
las defensas empiezan a bajar la guardia. 
No reprimas lo bonito que te queda,
sería como cercenarte la muñeca
y querer coger el tenedor, y comer
—teta y sopa no caben en boca—,
y afligirte ese daño es absurdo
porque no conozco a nadie que quiera 
sentir de su propia boca lo que duele
un mordisco —es de un sinsentido tanto
cual este escrito que estoy perpetrando. 
, ya te lo dije antes —retomo—, eres
una ermitaña sin intención ni vocación,
y todo por alejarte de mí, por olvidarme,
cuando la distancia no cura nada
sino que lo acrecienta hasta el desespero. 
Hazme caso y vuelve, que la perra no deja
de llorar tu ausencia y tiene hambre
—no recuerdo cual era su marca de pienso
y me quedo a cuadros delante de las estanterías,
con tantos colores y tanta desgana. 
La cama está deshecha todavía...

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Comentarios1

  • Rafael Escobar

    Muy filosófico y existencial; pero considero que la palabra "Gula" es un invento muy posterior al hermoso regalo de los dones que Pacha Mama creó para que fuéramos felices disfrutando de ellos. Mis felicitaciones querido amigo por tu bonita manera de expresar tus sentimientos. Fraterno saludo con mucho aprecio.

    • Alberto Escobar

      Gracias por tu comentario, y sí, la gula es una forma de contarlo por parte del cristianismo, que fue quién tomó esta mitología de su madre el judaísmo y esta, seguramente, de otras anteriores. Un saludo hermano —lo digo por el apellido jajaj.

      • Rafael Escobar

        Sin necesida de tener apellido común, los seres humanos debemos vernos como hermanos. Saludos.



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