Melisa 94

COMPASIÓN

Acuesto la mente en la almohada
Y automáticamente brotan
Piritas de cristales rotos
Que penetran el algodón,

Algodón suave y fino 
Como el trago amargo de vino
Que hondo me socava
Y carcome lentamente.

Preso, el dolor gimiente
Desborda mi alma, la cual llora
Por la vida y lo que aguarda.

Sin consuelo alguno y Sin cobijo,
mi espíritu se rinde al frío
E implora desde la noche al alba,

Que Sienta lástima de este saco 
Que es mi cuerpo y tomándome
Entre sus brazos me dé calor.



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