Nik Corvus Corone Cornix

Pantera



Tan solo estabas recorriendo
entre hojas secas de otoño,
te ví mas no pude captarte,
detras de un hueco te escondiste,
supe de tu profunda humildad
y estiré el brazo dentro de tu lugar,
oliste mis uñas y las besaste
en un gesto de admiración.

Te observé dejada atrás, humillada y pasiva,
te recojí de la calle, mientras
tus sollozos hacian a más de uno
dar vuelta y ver un acto tierno,
espectacular.

Lloraste por mamá mientras te lleve a casa,
y al llegar te dormiste en un sueño eterno
en el que enterraste tus vicisitudes y adoptaste
esta nueva vida que te entregué ese dia.

Creciste entre travesuras y adaptaste mis formas,
dormiste en brazos y succionaste orejas,
recordando a tu mamá en cada instante,
fortaleciste ese instinto abrasivo y te volviste
sumamente inteligente y capaz.

Toleraste la misma maldita comida de siempre
y me diste esos cariños
justo en los momentos esperados,
momentos de hueca y obscura soledad.

No olvidaste tu rebeldía y tu lado salvaje,
diste el sí a tus amistades de a poco,
y soy tan feliz hoy al saber
que a distancia pero amorosamente
la compañia te hace bien.

Un profundo respeto creció en los dos,
sé que del uno al otro mantenemos ese fuego
vivaz y siempre atento, ese profundo querer
que siento por tí, divina.

Te amo con esa firme certeza
que tienen los árboles
al recibir esa brisa, y al saber
que es constante, que no se irá,
y que siempre los acompañará
mientras vivan.



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