Surange

Deseos (ii)



 

 

ºººº

Cuando el deseo se opaca,
quizás, no sea deseo,
lo guapo pase a ser feo,
o nos imponga resaca.
Solo el ansia afrodisiaca
nos traiciona y nos engaña,
nos impulsa a una artimaña
si tenemos que sentir,
si tenemos que elegir
entre verdad y patraña.

 
El versar alucinados,
¿será objeto del deseo?,
¿qué vio Julieta en Romeo,
en esos besos sagrados?
¿El deseo ilusionado
del misterio perseguido?,
¿el deseo pretendido
de dulce ilusión suicida?,
¿el deseo de una vida
que permita lo prohibido?


Pues se suma competencia
para donar atención,
y habrá que poner pasión
aun carente de solvencia.
¿Ya denotas penitencia?
¿Tu deseo se agiganta?
¿Se te encoge la garganta
agitándose la mente
como al leal penitente
en una Semana Santa?

 

Sin sus brillos seductores,
sin aromas y resecas,
con colores de jaquecas
me han regalado las flores.
Son tal cual estos amores
que presumen de galantes,
siendo tercos, desafiantes,
pues después de tantos años
hay qué ver,  son muy tacaños
pues no regalan diamantes..


Su..

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