jennvecino

Carta a alguien que jamás te leerá

Te vi y fuiste una linda tarde naranja, mi favorita, de esas que iluminaban los dorados cabellos de mi alma, y no olvido, ni tu primer sonrisa, ni la primera vez de tu boca respirándome las ansias, no olvido tu primer beso y ese inmortal ‘’te amo'' proclamado por la perfección de tus labios...fué entonces donde todo ocurrió, entregué mis anhelos a tu existencia y aposté sin saber que iba a perder... sin saber que esa sed de victoria se esfumaría al anochecer...

Irremediablemente no sé sentir a medias, me lo repetí una y otra vez mientras me soltabas, te escapaste en cada suspiro y  comencé a asfixiarme con esa fotografía tuya, esa bendita y maldita fotografía tuya que me agobiaba, me apuñalaba por la espalda mostrándome fríamente que ese hombre jamás volvería.

Nos ahogamos, tomados de la mano, la conclusión definitiva de esta ardua tarea introspectiva es que en mi imperfección te amaba, te añoraba y te esperaba, tú en la tuya me desafiabas, me soltabas y me olvidabas.

Como diría Elvira Sastre Lo otro eran simulacros. Tú eres el incendio, hoy arde el corazón como nunca antes, entonces entendí que me rendí, que dolía más tenerte que dejarte ir, y quizá podría citar un sin  número de frases sueltas de miles, solo para decir que hoy siento qué es eso de desvanecer con los ojos abiertos.

Necesitaba verte partir para emprender este árido camino de la despedida, entender que siempre estuvo tu orgullo sobre mí, y cómo una charla con mi yo interior me hizo entender que aunque te ibas en ese momento, ya te habías ido de mí hace mucho, y qué difícil se hace esto de despedirme de alguien que siempre llevaré conmigo, aquí doliéndome, clavado en la raíz de mi alma…

Una vieja canción y un anhelo resguardan sueños vanos en manos vacías que jamás me sostuvieron, quizá en otra vida…en otra vida. Al final algo entendemos, que mi terquedad y yo nos quedamos ajenos a tu camino, más este amor será materializado en letras que jamás leerás…

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