TU MANO ESTÁ, ALHELÍ, SOBRE LA MÍA…

Juan Rafael Mena

 

Tu mano está, alhelí, sobre la mía.

Tu mano, animalito de ternura.

Tu mano, que calienta, que perdura.

Tu mano, lazo de tu cercanía.

 

Déjala, que es suave compañía.

Déjala, que es la puerta más segura.

Déjala, que es mi cálida espesura.

Déjala, que es compás de mi armonía.

 

Tu mano es mi más clara trayectoria.

Déjala y no me quites su sosiego.

Tu mano, cuenco ardiente de mi historia.

 

Déjala, que mantenga siempre el fuego.

Tu mano, donde entierro mi memoria.

Déjala. Te lo pido como un ciego.

 

 

 REVISTA PLéYADE, NÚMERO 18

Me viene a la memoria Elena Osorio

y mis primeras obras aplaudidas,

y también las ofensas desmedidas

de cuando critiqué su desposorio.

 

Isabel, Juana: un tránsito amatorio

de amores con las arras ya perdidas.

Lucinda y Marta, amargas despedidas

de este mundo a un temido purgatorio.

 

Mis hijos muertos, pero está Marcela

que al lado de mi cama, dulce, vela

—no Clara que se ha ido— y Feliciana.

El teatro me aplaude en la memoria.

Alma, escápate a Dios por la ventana*.

¡El crucifijo! Acabe aquí mi historia.

 

*Alma, asómate agora a la ventana". (Soneto de L. de V.)

 

Del libro en prensa Erothya o los sonetos de una vida

 

 

  • Autor: Juan Rafael Mena (Offline Offline)
  • Publicado: 4 de mayo de 2022 a las 08:11
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 13
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