migreriana

Te invito


Te invito a un desconcierto tal, que te lo creas,
asì como se asombran los que no pueden dejar de pensar
y de pronto en un arranque de luces alguien lo hace posible,
o en un tintineo de fortuna doblan las campanas pero sacude el alma.
Te invito a enamorarte de la luna que nunca abandona su cielo,
rota, o entera se pierde en su mansedumbre dejando los luceros
para que por ellos mismos vean lo que un ser como yo puede ver.
Te invito con mis pañuelos , mis sonrisas y herida desarmándose, te invito


Cada vez que la miro, te veo a vos,
siempre creí que en ese momento,
también la estabas mirando.
¿Qué hay en la luna
que enamora con su luz,
que aún estando rota
puedes enamorarte
y me invitas para que
vea los pedazos,
y también
la parte de tu sonrisa
y una lágrima,
que un lucero vislumbra
y yo, solo te quiero a vos?


Reposa coronada en su sombra,
reina de las nieves, madre amorosa...
Creo que sonríe al verme; despues
desaparece, como si la muerte...
Cuando sola se siente tararea
palabras entrelazadas que se me enradan
a la mente, y me sostiene cuando la pena
me vuelve un ser débil e incoherente...
Dónde habrá ido? La he visto esconderse
entre la lucidez del alba, espavilada,
corriente con el agua que la hace danzar,
creciendo en espirales, pues eya mueve
el aire, mientras desteya radiante mi alma,
sin apagarse jamás, reflejada en el mar...


Te invito luna, a abandonar tu cielo
Para fugarte al mar y mojarte en agua salada
Hay un sol que calienta el aire
Un niño que sonríe al despertar
Flores y pájaros voladores
Te invitó luna a descubrirlo
A vivir en primavera


El otoño engañò a la luna
su imagen se hizo rìo ameno,
el sol se colò perverso,
Le iluminò un secreto ajenjo
y en lugar de mojarse,
tomò
la orilla traviesa,
jugò a ser su sorpresa,
la que muere en sus hojas,
la que vive el amor de otrora,
la que elige desandar, la gitana
que le invita, solo extraña ver el mar.


Desde la playa, entre arenas
calientes como gehenas en yamas,
antes marchita, de vida henchida
ya acaricia la tibieza fresca
que en su piel se desliza, aguas
donde viven sílfides huidizas,
sirenas y tritones, entre tiburones
y otras especies que carecen de nombre.
Ve la luz venir hacia sus manos de híbrida,
se refracta en las escamas de su cara,
invoca la risa desde encima de una roca:
la Luna la invita a mudar en forma humana
y pisar tierra sólida sin apariencia de diosa



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