Margarita García Alonso

Poema de marzo


En el papel muere el blanco.
El trazo acusa mi falta de tela
cuando estampo preciosismo estéril
nace el oscuro afecto cenital
de un púrpura cabeza de sexo,
en un verde serpiente.


Qué criollo desconcierto,
qué malicia
si avanzan retrocedo
e interpreto la muerte
para diversos.


Soy la protagonista principal,
me empeño en supurar
sobre el rostro de feligreses
atónitos: ¡qué apesta el gas,
apesta el pie, apesta el hueso!,
desmonto,
desmembrada deshago
deshilachada bajo
aplauso general.


La moda es poner al Quijote
en la red, el ojo defeca minutos,
cabalga esgrimiendo tenazas
corta neuronas, apropiándose
de la risible ecuación barata.


De tiempo, lluvia y frío tengo fiebres
más allá de mi ripio, la urgencia:
no compongo notas,
para creerme sencilla en el milagro.


Quizás descargas versos
ahora que os hablo.

La sangre estampada
en aceite Rembrandt
más pintado que un lagarto
afectado como si la azotea fuese
el techo que deshace el cielo
como si la vara de maravilla
recordara mi mano
que desborda de aliento.


Equilibro el ancla para comer
 _ este velero aprieta _
 y disminuyo


los cincuenta años
meditan polvo
ruido casca cabeza
ligeramente inclinada
sobre el cuadro.


Qué pobreza, D.ios mío,
soleado, muy soleado
como aquel día
en que creó
a los pájaros.

 

del cuaderno La costurera de Malasaña, Editions Hoy no he visto el paraíso, 2012



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