José Domingo

Micro-relatos

         Me he comido el no de un poema y dice justo lo contrario de lo que yo quería decir. Puede que alguien se haya fijado. Y pensar que lo escribí para dar a entender a quien lo leyera mi dilema…

 

    Pasé la noche en un sillón orejero con la estructura de acero. No importó que en la calle durmiera el coche, me dijeron que los astros lucieron al saber que aquello tendría un buen broche. No sé ellos, yo esperaba tu nacer.

 

    Supuestamente, no iba a durar y duró. Hasta que ella mismamente, se cansó y todo terminó. Sin embargo, después anduve por su calle de flores marchitas. 

 

    Quemaba el humo de acero que atraviesa y se apagaron las horas que ardían.



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