José Luis Barrientos León

La nube

 

Se alza la nube sobre la noche arisca

Que rima con silencios, como prisiones invisibles

Se eleva sobre piedras blancas,

Humedecidas con lluvias infantes

Que intuyen las luces, equilibristas

Como ángeles

 

Inician su travesía por las montañas

Por el río que canta con voz de niño

Imperturbable, emancipado

Se alzan con su diminuto adiós

Ignorando los segundos, las horas, lo milenios

Cambiando el rumbo entre sueños y recuerdos

 

Suben y descienden con sus ropas de sosiego

Con su lenguaje peregrino, suscitando anhelos

Nubes extendidas, desvalidas

Nubes blancas, nubes negras

Entre tristezas y ensueños

Ingresando a la vida por la ranura del alma

 

Se alzan como ángeles que nos alcanzan los días

Se disuelven, se hinchan, se diluyen y engrandecen

Con suspiros y susurros, agitando latidos

 Con tu desnudez en mi boca

Y mi entrega en tu vientre.



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