José Luis Barrientos León

Me escucho, existo

 

 

Me escucho, como loco en el aire

Inevitable, encarnándome a mí mismo

En mis sueños y artes, en mis luchas constantes

Me percibo, como aguja en la carne

Que recuerda tormentas,

Ideales precisos

Utopías privadas

 

Me escucho, como sueño ineludible

En la nueva prole que yo no he parido

Donde sucumbe mi abrazo y se agita el latido

Y mi ojo está alerta ante anhelos cautivos

Extendiendo mi mano,

Entregando mi aliento

 

Me escucho, como quietud insolente

Atormentado el olvido

Mi pensamiento comprometido

Mi cerebro despierto

Mi plegaria un grito de rebeldía

Ante el suicido del intelecto

Por la desidia y el hastío

 

Me escucho, como deseo inconstante

Ante la razón y el fastidio

Despertando atrevido ante la futilidad de la vida

Castigando omisiones

Asesinando adicciones

Reemplazando miradas

Renovando entrañas

 

Me escucho, existo

Ya no mido los sueños.  Ni evitó la noche

Ya no lloro pasados. Ni acaricio imposibles

Ya no arrullo fantasmas. Ni justificó pisadas

Solo me escucho y existo

Riendo si fracaso

Riendo si conquisto



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