Pelayo Ponte

EN EL FRESCOR DEL VERANO

Con la butaca ceñida al tronco,

se oye el canto del grillo,

como si fuera un despertador bronco,

que acentúa la agudeza de los oídos.

 

Entre revoloteos del abanico,

y la lengua sedienta de palabras,

un ahora tú, después yo te explico:

  chismorreos y cosas macabras.

 

¿Sabes por donde fulanito anda?

¿Sabes si menganita está más animada?

!Hay que ver como el rumor se agranda¡

¡No me digas, no sabía nada!

 

De vez en cuando, unas buenas noches,

Interrumpe una conversación concisa,

¿Quién será, quién iba en el coche?

¿Porque va con tanta prisa?

 

¡Hay que ver que cosas pasan! 

¡las aborrezco! ¡No hacen  gracia!

Ya no se puede ni tomar el fresco,

y así, no enterarse de tanta desgracia.

 

 

José Antonio Artés

Comentarios1

  • Raiza N. Jiménez E.

    Así es esta vida poeta.El momento para informarse es cualquiera, ya que todo el mundo anda a la carrera. Tu trabajo Genial..Gracias.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.