David Pech y Cetz

Su partida

La luna en su incandescente vestido
que posaba en las yemas del crepúsculo
me recordaba a ti,
el sabor amargo de la despedida
es el umbral de hierro que se quiebra dentro de mi corazón
y el lejano susurro de tu voz
desaparece como lo hace la tarde
fundiéndose sobre el horizonte.

Sé que tu despedida fue abrupta
fue un señuelo marchito de tristeza
tu recuerdo será ahora el humo
de tu sombra que danza en mi memoria.
La soledad es la disyuntiva de mis sentimientos
es la cáustica melancolía
de esta pobre alma quebrantada
que poco a poco se apaga
y se vuelve ceniza.

La tinta roja del infierno y su gárgola
bestial
tiñen de naranja el cielo
y con mi dolor, traigo unos chupetes
con tu nombre.
Mis ojos en plena sequía
tratan de pronosticar, aunque sea
una leve llovizna,
pero no hay posibilidad alguna
la prolongada furia de mi enojo
reprime mis ríos
debilita mis mares
y mis manos se convertirán
en tiras de terciopelo negro.

Oigo el venir del vacío
tu presencia era mi primavera prometida
y con la ironía del momento
hay un invierno deshumanizado
atrapado en este ardiente verano.

No esquivaré mi pena
dejaré mis suspiros hechos de sal
para que el inmueble sufrimiento
tenga dos palabras en mi alcoba:
tu nombre.

Trataré de llorar lágrimas de hielo
aunque hagan sangrar a mis labios
y pueda expulsar mi dolencia
por tu partida.

 

"Tu recuerdo será humo"

Periódico peninsular VeinteVeinte

David Pech 2021©



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