Pelayo Ponte

HALAGOS

Pagué la deuda de tus zalamerías

que exageraban demasiado mis maneras,

con neuronas de tristeza fría,

pensando, que tus palabras eran verdaderas.

 

Al creer que tus festejos eran sinceros,

 dignifiqué aquello que había olvidado,

recuperé las bondades de mi trastero,

que la rutina diaria, había enterrado.

 

Tus mimos eran delicados, perversos,

eran como un suave beso en mi piel,

como las palabras de un dulce verso,  

 un zigzag de una hoja al caer.

 

 Tu alabanza exagerada me cautivó,

pensando que tus halagos venían,

de un profundo, y sincero amor,

pero no eran de donde procedían.

 

 Fue el preludio, de una ingrata falsedad,

fue un adorno previo, intencionado,

para un cuerpo vestido de amorosidad,

que alguien había desnudado.

 

 

José Antonio Artés



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.