LSG

AMANTES DE MARFIL

El sol pegaba perfectamente en la esquina de la habitación de las estatuas aquella vez.

 La primera vez que me invitaste había dos estatuas demasiado juntas, casi se besaban.

Recuerdo cuando dijiste que les darías un "empujoncito".

Hoy volví a entrar, y adivina qué... Estaban en la misma posición en la que las habías dejado.

Todavía se estaban besando.

Me habías hecho admirar cada detalle de esa habitación, cada escultura, pintura, cada pilar tallado.

Y es por eso que hoy

estudio arquitectura antigua,

para tratar de recrear en cada lugar

esa habitación.

Empecé a ir a los teatros a escuchar a pianistas, porque dijiste que era tu actividad favorita, me gustaba creer que allí te encontraría.

Pero dejé de ir cuando me di cuenta que si la sensación de amor romántico se pudiera traducir en una melodía, sería la de tu voz, pero yo ya no la podía escuchar. Solo iba a estar en mi recuerdo. ¿Y de que servía?, si no la podía escuchar verdaderamente...

Solo me quedaban vestigios de lo que era tu voz y tu recuerdo que en las noches me hace extrañarte...

Me gustaría ser como los amantes de marfil

(que ya hechos)

decidiste construir para mí en esa habitación.

 

 

—LSG.



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