belen lopez sanchez

Gentil caballero

Asomada a la ventana

sin velo negro en el bosque 

ni la pena en mi pecho.

Estando ya mi casa sosegada

entra fantasma en sombra confusa de la nada.

 

Eriza mi piel escalofrío templado en su punzada

cediendo la cordura del monte a la niebla azulada

como gato alocado persigue en la noche 

a su gata encelada.

 

En el lecho por tu desnudez arrojada

las estrellas en otoño se sienten arropadas,

poniendo en juego tu cuerpo el aullido de los lobos

corriendo en triada.

 

¡Sigue tocándome caballero gentil ardiente!

La lava quema nuestros sesos

chispeando el amor su corriente

por el río demente 

de mi sexo de aguas creciente.

 

¡Sigue besándome caballero gentil ardiente!

Tu pistola a fuego

espantando la rabia del ego

se adentra en la azucena en su riego

haciendo temblar la casta luna sin recelo.

 

¡Sigue adentro caballero gentil ardiente!

La calentura de la luna refleja su luz

alumbrando el escondite de nuestra fuente,

dentro del vergel donde como imparable jinete

cabalgas mi pesar hasta la muerte.

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