José Domingo

Capicúa

El hambre se abre paso
como el hombre del saco

hay que pasar por el aro
ora viene, ora va el tren
cargado con la pena ajena
aneja va la de mi abdomen

estaría bien algo de arroz
zorra anuente que cruza la vía

hasta el trozo de tierra sin arar
rara vez se vio semejante cosa

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