Walter Brunini

Lógica

Me pica y me rasco;
tengo sed y tomo agua;

si me canso, paro;
si estoy triste, lloro.
Si amo, beso;
si me siento sucio, me baño;
si estoy incomodo, me muevo;
si estoy inspirado, escribo.
Cuando tengo hambre, como;
cuando estoy enojado, grito;
si llueve, uso paraguas;
si me causa gracia, río.

¿Lógica? Si.
Me harté de porfiarle a la vida.
Comprendí, al fin, que no hay nada especial en mí;
¿qué tanto darle vueltas al asunto?
somos del común, el producto;
la cultura, el idioma y el cuerpo,
en lo biológico y en espíritu;
créame que para todos es igual,
poco menos o poco más, sentimos tal cual.

Andar suelto de dudas, sin especular,
no es darse al abandono ni declararse vencido;
es tomar por los cuernos al toro y mirarlo a los ojos;
porque nacimos vestidos de rojo,
y nunca cesará en su intento de toparnos,
cada vez que entremos en la plaza a probarnos;
pues está en su esencia y no en su voluntad,
el apetito de ejercer su fuerza sobre nosotros,
sentir el gozo de vernos derribados;
mordiendo polvo y retorcidos del dolor.

El triunfo no radica en el estoque ni el capote,
ni en los pases ni los lances;
sino en el valor de ponernos cara a cara,
asumir las asperezas, ponernos de acuerdo
y convivir lo que nos queda.

La vida es lógica; sin tanto rodeo.
Si tengo sueño, duermo;
si estoy indispuesto, no atiendo;
cuando duele, acudo al médico;
si quiero olvidar, leo un cuento;
si necesito respirar, doy un paseo.

Vivir jugando al misterio tiene su encanto,
siempre y cuando sepan resolvernos;
pero los Sherlock´s andan escaseando,
tanto como las ganas de andarme explicando.



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