Amber

Si tú no estás aquí...



Fue tu suspiro involuntario

escapando de tu alma,

de tu aliento que gritaba tu deseo,

subiendo por mi espalda a mis oídos,

ese suspiro, ese cruel suspiro.

 

Fue tu sonrojada sorpresa,

titubeante ante mi mirada,

la que me habló entrecortada,

desnudando tus sentimientos atada,

desnudando tu excusa armada.

 

Fue una gaviota graznando,

anunciando nuestro sino,

tan feliz al principio,

tan triste al final,

¿por qué no entendí ese canto camino?

 

Hoy te fuiste

tan rápido como llegaste,

como enamorada de la muerte,

tan prendada que no me avisaste,

solo quedó tu cuerpo inerte.

 

Si tú no estás aquí,

los mares anegarán la tierra,

una tierra antes vivaz, feliz,

una tierra ahora sangrante, en guerra,

una guerra que va desde mi copa hasta mi raíz.

 

Y bajo el agua,

se apagarán todas mis llamas,

la alegría, la tristeza,…

una silueta vacía ya sin ramas,

un rey vagabundo sin nobleza.

 

Si tú no estás aquí,

los vientos llorarán tu nombre

y entrecortados con espasmos dejarán de respirar,

no quedará nada que me asombre

y el calor abrasará mi desteñido telar.

 

El suelo se agrietará rogándote

por tu regreso del desamor cadáver,

esa parca maldita que te robó

del pincel grisáceo de tu amante autor,

que te llevó y te juzgó con dolor.

 

Si tú no estás aquí,

tu melodía abandonará los bosques,

y secándose te añorarán mientras mueren,

las flores, los campos, los animales, todos morirán

mientras buscan sin consuelo aquello que quieren.

 

Y en el fin de mi mundo,

pensaré en tus ojos antes de precipitarme,

pues te has convertido en la celestina de la muerte,

pues tus recuerdos me atormentan para guiarme,

pues me he enamorado de la parca para volver a verte.

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