Compañeros de vida

Elizabeth Maldonado Manzanero

Son seres extremadamente divertidos y amorosos.

Por las mañanas te despabilan con un lengüetazo

todo lo que te piden es trato cálido y respetuoso,

si los haces sentir amados serás parte de su entorno.

 

Si la tristeza convertida en agua asoma a tu rostro

retozando, girando, haciéndote reír de inmediato

verás pronto aparecer junto a ti su peludo cuerpo

precavidos y fraternos escoltas del vivir el mal rato.

 

Si es la felicidad la que te hace renunciar a su presencia

también te sabrán demostrar con su saludo habitual

lo equivocado que estas, moviendo también tu conciencia

una mascota- amiga siempre será como un rio sin caudal.

 

Joya preciada de la familia, seres que en habitad normal

sabedores de destino no mendigarían ni comida ni presencia

mucho menos los mimos que le prodigas como a un cristal.

son majestad de sus reinos y esclavos libertinos de inteligencia.

 

  • Autor: Isel (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 23 de julio de 2021 a las 00:11
  • Categoría: Naturaleza
  • Lecturas: 31
  • Usuarios favoritos de este poema: Lualpri
Comentarios +

Comentarios2

  • Elizabeth Maldonado Manzanero

    cierto, lastima que tendemos a opacar su brillo, y a exclavizar lo que amamos

  • Elizabeth Maldonado Manzanero

    retrabajado así quedo:
    Animales de compañía

    Seres portadores de felicidad
    y amor sin condición.
    Por las mañanas
    te despiertan el mundo
    con un lengüetazo
    que borra de la noche su rumor.

    No piden grandezas:
    solo trato cálido,
    presencia verdadera,
    ser parte del hogar.

    Si la tristeza cae en ti
    como agua silenciosa,
    llegan sin aviso,
    girando la pena
    hasta convertirla en juego.

    Y si la alegría te aleja
    por instantes de su mundo,
    te lo recuerdan
    con ese saludo simple
    que devuelve la conciencia
    al lugar del afecto.

    Son compañía que exige,
    y responde.
    Un lazo que ata,
    y sostiene tu balanza.

    Si a veces los miras
    como si fueran menores,
    te desmienten
    con la precisión de quien sabe
    habitar el presente.

    No mendigan amor:
    lo reconocen.
    No suplican hogar:
    lo construyen contigo.

    Son reyes sin trono
    y guardianes sin armadura,
    dueños de un reino pequeño
    donde la inteligencia
    tiene forma de ternura.



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