LuisHerrera

Un árbol de cerezo corre por tus venas



En una primavera de cerezos sin final, encontrándose su aliento, su energía, su esencia y su espíritu más puro. El majestuoso árbol de cerezos soltaba sus flores que por su cuerpo se esparcían como frágiles gotas de lluvia, llegando a cada rincón y a cada vena, tiñendo de rosa su sangre, un rosa pálido que se esparce por todo su interior, causando una sensación sin precedente, una sensación tan efímera como lo era la vida misma. Esa sangre rosa recorriendo sus venas, tiñendo sus mejillas y ruborizando de rosa su bella cara… de rosa se teñía mis ojos al mirarla sonrojar de ese pálido rosa cerezal, tan hermoso como ella misma podía ser



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.