Eva

Es una reflexión sin más

No debemos culpar a los demás por nuestras circunstancias pues nadie tiene porque tener el poder sobre nuestra libertad interior. Somos nosotros encarcelando al corazón entre el miedo y el ego quienes nos engañamos. Alcanzar la libertad interior es deshacerte de la ansiedad, de los miedos: miedo a sentir soledad, a no ser amada o amado, a no tener éxito, a la muerte. Alcanzar la libertad interior es el mayor logro para el ser humano, pues deshacerte del miedo es el paso más importante para crecer en responsabilidad y amor incondicional, consiguiendo la autorrealización y haciendo renacer el amor propio. Debemos poseer la capacidad de elegir nuestra actitud ante los acontecimientos que se nos presentan en la vida, por muy dolorosos que lleguen a ser. Es ahí donde reside la libertad interior y lo que otorga, a cada situación del presente, un significado en nuestra vida. Elegir nuestra actitud, nuestras emociones y sentimientos, sin que los convencionalismos e imposiciones sociales y familiares se impongan y nos ahoguen. Y es que a veces estamos sumidos en circunstancias que no debemos ni podemos desatender, pero siempre tendremos la libertad en nuestro interior para actuar con la mejor versión de nosotros mismos y ofrecer y regalar nuestro mayor don, que es el amor. Y soñar... Soñar con un hoy y con un mejor mañana es algo tan ligado y fusionado a nuestra libertad interior que nadie, jamás, nos puede arrebatar. No dejemos que la sumisión hacia el  conformismo y la comodidad nos guíe por la vida. Seamos personas auténticas y reales, dueños de nuestra vida y con ganas de crecer y madurar, marcando a los demás los límites hacia nuestra persona y no dejando que pisoteen nuestra felicidad. No es egoísmo. Es el amor propio que brota de nuestra libertad interior.  


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