LuisHerrera

Un alma como la suya



Ella emanaba vida, pero no cualquier vida, la más hermosa de todas. Su mirar me daba pasión, sus besos me saciaban el alma. Su respirar profundo, que cerca de mi cuello, brota mi alma que insaciable a la sed, sede a tus besos. Oh tan anhelo me es el día donde la pueda ver, sintiendo sus deseos, oliendo su aliento… Anhelando su alma, espero con ganas ese tal día donde bendecido por el destino y por Dios, me encuentre a su caminar, mezclados con el tiempo, sincronizando nuestros pasos, estando en la misma acera, sin temerle a nada, puesto que es la rosa más hermosa de todas ¿Quién temería delante de ella? ¡Que imbécil no estaría orgulloso de tal creación, que a rojo vivo marca en mi corazón el sello de su encanto que corroe mi alma inundada por caudales de inmensos ríos que brotan de mis ojos al llorar por su alma tan hermosa! ¡Y tan penetrante! ¡Y tan pura!  ¡Oh Dios! Que alma tan magnifica me diste, que regalo tan celestial pusiste a mi lado, que ojos tan bellos dispusiste para que me vieran. Ojos tan áureos y finos, ojos que solo ella conoce su enigma tan magnifico que oculta entre ellos, anhelo el día que sin marcha y sin miedo, tenga el placer de saber porque como polilla a la luz, me atraen tanto. 

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