El embeleso en el que el destino nos ha envuelto
se ha de disolver, y es por mí que ya acaece,
te suplico no me juzgues, no podré con la tortura en mi mente,
te amo eternamente y me devasta tener que hacer esto,
no pretendo que viertas tus lágrimas en su inocencia,
rompamos ya con un beso todo aquello que nos ata,
los días trascurrirán y yo evitaré volver a ti,
y lo mismo tú, no deberás seguir mis rastros,
hagamos esto con el mejor aplomo,
porque es probable que esto sea el mayor acierto
para ambos en la atrocidad de este trance.
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Autor:
Juan Eduardo (
Offline) - Publicado: 6 de julio de 2021 a las 07:45
- CategorÃa: Amor
- Lecturas: 53

Offline)
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