ivan semilla

Diablo amor

 

Y la sinceridad quedó sin alma.

Y fue perversidad su boca floja,

se endurecieron y brotaron sus palabras;

la podredumbre al fin salió de sombras.

 

Y profirió epítetos con sangre

como ese satanás que dió su cara

y se encendió su lengua en sus alardes

maldijo nuestro amor... como si nada.

 

Después,  lloró, golpeó sobre sí misma

para fregar sus manos en su rostro

y confesar no haber amado nunca

 

 

reconocer que fue su vida trunca;

negando con su gesto, entre sollozos,

para acabar de fuego hecha cenizas.

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