Mariela Briceño Fuentes

EL AIRE QUE RESPIRO.

I

Me recoste de la noche,

en la soledad que atañe a la distancia.

Lejos de la sonrrisa que se subleva.

Lejos de la palabra que se empaña.

II

No se puede ultrajar al viento que pasa,

y se deja morir de mengua.

No se puede cerrar los ojos a la locura,

Ni se puede maniatar la memoria desierta, ¡habla sola!.

III

Acariacia sus penas

Se lleva  el beso, lo secuestra

Cubre su rostro de selva

Y lo envenena.

IV

Me recoste en el compás de la espera,

y nada pasó.

Crucé la estratosfera del dilema,

y no despertó.

Busqué la mas pura verdad

de su existencia y no la encontré.

V

¡No estaba ahí, donde la deje!

Tal vez el sueño se la llevó al paraiso.

Quizás vuelva por todo, 

 tal vez regrese por nada.

VI

Me acerqué al borde de su abismo

y estaba allí, sentada,

descabellada y ausente.

mbf@vicsof 18621:1220.

 

Comentarios1

  • Ortunyo el relajado🐻

    Preciosas letras👏👏👏.
    Felicitaciones.
    Cordiales saludos



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