Mariela Briceño Fuentes

HAY DEDOS EN LA LLAGA.

Hay voces que perdieron la memoria.

Y mensajes sin destinatario.

¿Cual es tu historia?

Sino sabes que hacer con ella,

¡Sacude el manual!

Desátala

Libérala

Suéltala

¡Déjala sola!

o Guárdala, escóndela,

enciérrala, mátala y entiérrala.

¡No pienses en ella!

Te romperá el corazón

Se alejará de tí sin remordimiento.

¡No la culpes!

Te sacará los ojos

y la espina dorsal vertebra por vertebra.

Te dolerá cada instante,

aunque las manecillas del reloj se detengan.

Hay dos hemisferios, uno vive, el otro muerto y un solo cuerpo en la batalla.

No hay nada que esperar en primavera,

si el tranvía pasa por el mismo lugar tres veces.

No habrán días soleados para tí.

Se nublará hasta el mas profundo suspiro en tu alma.

La historia pasa y se arrebata, se oculta y mancha el papel.

Se borra y se vuelve a escribir, se inventa y se agranda.

Se hunde y se aniquila, se arrastra,

se negocia y se vende al mejor postor. 

¡Es falsa!

¡No la busques, ni la excuses!

Ella siempre estuvo ahí,

encadenada, desnuda y descalza.

Deja que el tiempo le imprima claridad a sus pasos.

¡Déjala que llore si quiere!

Dale pan y vino y te dará la espalda

Dale pan y guerra y crecerán historias

su identidad perdió el combate, verás las hojas caer en otoño.

Lo que fué y lo que aconteció ya no está.

Se acabó el papel y la tinta no puede con los hábitos de su pasado.

Los fantasmas del presente lo negaron todo.

¡Ni el verso se salva!

Y en el futuro con cada canto,

un poéta, una llave, un muro,

una puerta que se abre,

una realidad, una imagen.

¡la historia no te necesita, anda sola!

Se viste de luto y la enfermedad

no existe.

Según ella, el ataúd es el accesorio predilecto de la infamia.

¡No te enfades!

La pintura y el grafittis hicieron las pases.

Y juntos a la mesa se fueron el epígrafe y el telegrama,

ellos encendieron la fogata

y dieron de beber a la trama

poníéndo solo un dedo en la llaga.

 

mbf@vicsof 9:14am/15621000.

 

 

 



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