Virginia de Albán

METEMPSICOSIS

 

Llegué tarde a la brisa del ayer:

muchacha discontinua del crepúsculo,

solitaria de abismos

donde negué las sombras.

 

Llegué tarde al sosiego del silencio,

con tu camisa antigua entre mis manos

 gozosa era  mi piel

sesgada por tu luz.

 

Llegué tarde a la guerra

hacedora de olvido,

con tu camisa agotada por la ausencia.

 

¿Adónde estabas si el amor huía?

 

Llegué tarde a los muros

 invadidos de llanto,

atrapada entre rostros inmolados

en las sinuosas calles

 últimas de París.

 

Llegué tarde, mi amor,

a los mundos de tu ansia

con tu camisa agonizando sola

sobre mi pecho solo.

Quizá con transparencias tan remotas

de explosiones de niebla hacia el olvido.

 

 

 

 





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