Gustav Steiner

Hoy la vi

Hoy cuando sucedió, todo  desapareció:
el cielo, las nubes y la arbolada.
Fue como golpe de Gigante, de rayo,
yo diría del destino.
Como no reconocer su silueta,
su flor de piel blanca nevada,
su fina mirada, profunda...
¡Esa mirada que me mata!
Como brillaron sus lindos
ojos de piedras escarlatas,
su dulce boca que semeja
una copa de rubí,
pero, acaso, contiene fuego,
aqueste fuego en tí.
Después de ver mi pasado
en menos de un segundo,
lancé una triste sonrrisa,
de esas momentaneas, absurdas!
tan estúpidas como fue mi vida
sin ella en épocas pasadas.
Hoy puedo afirmar que morí.
Un fantasma, nada más pasar...
Pero este tu espectro,
tu sombra oscura
¡Jamás en paz me dejará!



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