Martin Blythe

Matiz del último otoño




A pesar de las estaciones templadas,
comprendo tu interés en rearmar tus partes,
yacías hecha girones hacía dos lunas
y no comprendía más que tu cuidado.
hoy no sé si llover o desojarme del frío,
del cielo nublado o de la brisa espesa.
pero puedo escribir, si te hace falta,
cartas o declaraciones tibias, curetajes,
abrigos para tus costuras recién tejidas.


A veces
me veo
temblando en cámara lenta
cuanto dolor hay en mi pecho,
cuanta angustia me atormenta.
Pero siento tu abrigo
y tus palabras me llegan,
me van calmando despacio,
y te siento tan cerca.


Las raíces del árbol y su madera
conservaron su vida en el silencio
durante el invierno de mi sangre,
protegido contigo, en ti,
de la humedad del seco frío,
de la alfombra de secas hojas.
En este otoño de viento, escrito,
tallado, dibujado de tus palmas,
te espero, te sueño...


Pero enredaderas me atrapan,
negándome la salida.
Es cruel mi agonía, al sentirme asfixiada.
Pero recordé que en mi pecho,
clavado llevo un cuchillo,
que aún no he quitado,
porque mucho sangra.
Quizás sea este el tiempo,
de quitarlo y usarlo,
cortando toda yerba,
que me mantiene atada.
Aunque quede mi herida,
sangrando a montones
sé que viviré,
tengo esperanzas.



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